CHANCHITO CON AROMA ORIENTAL

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María Elena Cornejo

Periodista y Trotamundos

CHANCHITO CON AROMA ORIENTAL

Esta es una típica receta de chancho al horno que se puede comer en Navidad o en cualquier época del año. La puede preparar con pierna o con panceta. Yo la he hecho con los dos cortes, depende de la cantidad de comensales que tenga a la mesa. Una pierna de 8-9 kilos le puede dar para satisfacer a 20 comensales, mientras que un kilo y medio de panceta alcanza para ocho personas bien comidas.

Lo primero que hice fue frotar la panceta con sal gruesa por todos lados. Yo tengo verdadera manía con las sales y las colecciono por donde vaya. Para este plato usé sal rosada de Maras y sal negra ahumada de Islandia. Dejé el chanchito reposando al sol mientras preparaba los aderezos. Puse en un bol una taza de jugo de naranja, tres dientes de ajo chancadito, dos cucharadas de mensi, una cucharadita de mostaza y dos cucharadas generosas de jarabe de huaranga (yo uso el de Samaca que se encuentra en las tiendas de delicatessen o en los mercaditos del domingo). Licué todo y lo reservé. Tuve tiempo para leer el periódico y tomarme un cafecito mientras esperaba que las cosas tomen su punto. El chancho necesita una hora de reposo, o más si fuera posible. Pasado el tiempo, lavé la carne y la sequé minuciosamente con papel toalla. Luego la sellé en la sartén con un poco de aceite vegetal y le di varias vueltas para que la superficie se cocine de manera uniforme. Luego trasladé la carne a la asadera, rectifiqué la sal del licuado y lo eché encima del chanchito con un trozo de kion (del tamaño del dedo meñique) cortado en láminas gruesas y dos unidades de anís estrella. Una vez que el chanchito estuvo bien embadurnado lo puse en el horno a 175°C por una hora aproximadamente. Lo pinché con un mondadientes para verificar si estaba cocido (si sale líquido quiere decir que le falta un poco). En ese momento prendí el grill a máxima temperatura y pincelé la piel del chanchito con el jugo de un limón mezclado con una cucharada de miel de huaranga, repetí la operación tres o cuatro veces cada dos minutos para que la superficie quede muy crocante.

 

Retiré el chanchito de la asadera y lo guardé bien tapado mientras preparaba la salsa con los jugos de cocción. Colé los residuos, le puse una cucharada de maicena y esperé a que espesara moviendo con atención.

Trocé la carne y la serví con el puré de camotes y lúcuma de la receta de la semana pasada y todos fuimos felices.

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