EL MEJOR CAFÉ DEL MUNDO

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María Elena Cornejo

Periodista y Trotamundos

EL MEJOR CAFÉ DEL MUNDO

Los entendidos dicen que es el geisha, variedad originaria de un pueblo llamado Geisha ubicado en el sureste de Etiopía y descubierta hace poco menos de un siglo. Es el café emblemático de Panamá y el más cotizado en los foros internacionales. Por una libra de la región del Boquete se pagó recientemente $275.

A Perú llegó hace varias décadas y aunque no se conocían aún todas sus maravillas organolépticas se sabía que era resistente a la roya, el enemigo número uno de los cafetales del mundo.

Los árboles de geisha son bastante más altos que otras variedades, tiene hojas alargadas y se cultiva en las zonas altas de la selva. Hay productores en Chanchamayo, Satipo, Villa Rica y Puno amazónico.

Hace unos días, el barista Luis Flores de los restaurantes Malabar y Ámaz dirigió una cata de la variedad geisha cultivada en Puno amazónico en los cafetales de don Raúl Mamani Mamani, quien dicho sea de paso venía de obtener el primer premio en la Feria SCA (Specialty Coffee Association) en Seattle, EEUU, cuna de Starbucks y considerada la ciudad con más cafeterías en el mundo, incluso más que París o Nueva York.

Don Raúl siembra esa variedad en la zona de San Pedro de Puntinapunco entre los 1600 y 1800 msnm. El 95% de la producción de cafés especiales va a los mercados de Europa y Estados Unidos. Aquí todavía no se aprecia ni se consume. La comunidad de caficultores a la que pertenece don Raúl está compuesta por 80 familias, pero cada año decrece el sembrío de café porque las tierras se destinan a cultivos más rentables donde lamentablemente la coca no es ajena. Además, el rendimiento de la geisha es bajo: cinco quintales por hectárea contra 10-12 quintales de otras variedades.

Hay que luchar mucho para seguir en esta línea de sembríos especiales que además de proteger el medio ambiente permiten conservar la tradición caficultora de la región.

El geisha no es un café popular entre el comensal promedio acostumbrado a la contundencia de un espresso. Su sabor es suave y su cuerpo ligero, más parecido a un té. La mejor manera de apreciarlo es con el método kalita o chemex, es decir, filtrado a gotas. Con esta preparación se aprecian delicados aromas florales y sabores cítricos. Es posible encontrar flores de azahar, jazmines, frambuesa, papaya, mango maduro y toques de canela y castañas.

Luis Flores tiene un stock limitado  que lo sirve en Malabar y Ámaz hasta que se agote. Si le interesa probar un café diferente no dude en pasarse por esos locales.

PD. La fotografía de Raúl Mamani es de Daniel Silva/WCS. El video es de WCS, organización sin fines de lucro dedicada a la protección y conservación del medio ambiente.

 

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