EL LÍO DEL ETIQUETADO

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María Elena Cornejo

Periodista y Trotamundos

EL LÍO DEL ETIQUETADO

La caricatura de Carlín publicada en La República el pasado 12 de noviembre ilustra el bien el galimatías que el Congreso de la República finalmente aprobó ayer con los votos a favor del Apra y el fujimorismo. No se escucharon las voces reflexivas y autorizadas de especialistas como el doctor Elmer Huerta, del representante de la OMS (a quien no dejaron entrar al Congreso para explicar su propuesta), de la Defensoría del Pueblo, del Colegio de Nutricionistas, tampoco la de los científicos que respaldaron los manuales del Minsa, ni la del viceministro del sector Salud (el ministro extrañamente brilló por su ausencia). La aprobación manu militari sienta un precedente peligrosísimo y mina las bases mismas de la democracia.

Qué se debatió en la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso?

La modificación de la Ley 30021, Ley de Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes. Esta ley fue aprobada hace diez años y faltaba la reglamentación. El introducir modificaciones o añadidos no hace sino retroceder a fojas cero lo avanzado hasta la fecha porque hay que rehacer los parámetros y preparar nuevo material.

Por qué necesitamos etiquetar los alimentos procesados?

Porque una dieta alta en azúcares, sales y grasas produce enfermedades crónicas y daños irreparables en el organismo. Es la llamada comida chatarra que está incrementando los índices de obesidad infantil y sus secuelas de diabetes en niños y jóvenes está creciendo exponencialmente en nuestro país.

Es suficiente etiquetar los productos?

No. El etiquetado claro, directo  y objetivo es importante porque la gente tiene que estar informada de lo que come para tomar mejores decisiones sobre su nutrición, pero tiene que ir acompañado de políticas nacionales de salud pública para controlar enfermedades crónicas.

Qué es mejor, avisos octogonales o semáforo?

Pueden servir ambos, aunque el color ámbar del semáforo es ambiguo y llama a la duda. Lo malo no es la forma sino el tipo de información que se consigna. En la propuesta del Ministerio de Salud, rechazada por el Congreso, la información es directa, clara y avalada por científicos. Advierte solo sobre el contenido de sodio, azúcares y grasas saturadas y sugiere limitar su consumo excesivo. Además, recomienda evitar las grasas trans (obviadas por los semaforistas). La propuesta aprofujimorista apoyada por la Sociedad Nacional de Industrias, tiene información confusa y profusa señalando en porcentajes  la cantidad de calorías y nutrientes por porción y el porcentaje máximo de consumo diario (¿es igual el consumo para niños que para jóvenes o adultos? ¿En qué se basan para establecer esos porcentajes?). Al final, la Comisión aprobó un híbrido que mantiene la forma de octógonos pero incorpora un montón de información enredada. Esta infografía publicada en El Comercio grafica lo dicho.

Coda

Podría sonar a broma si no fuera patético. “El congresista fujimorista Elías Ávalos afirmó que en la propuesta del Minsa los octógonos son de color blanco y negro y en letras, lo cual no iba a ser entendible para una persona que no sabe leer” (fuente La República). ¿Si no sabe leer podrá descifrar el galimatías de porcentajes? ¿El propio congresista podrá hacerlo? Además, los octógonos son rojos con letras blancas, por si acaso. Pero es accesorio. Lo que importa es el fondo no la forma.

Alerta

Yuval Noah Harari, escritor hebreo y autor de Sapiens, el libro de no ficción más vendido en el mundo dice: “Mientras que en 2010 la obesidad y las enfermedades asociadas a ella mataron a cerca de tres millones de personas, los terroristas mataron a un total de 7,697 personas en todo el planeta, la mayoría de ellos en países en vías de desarrollo. Para el norteamericano o el europeo medio, la Coca-Cola supone una amenaza mucho más letal que al-Qaeda.”

Están informados. Ojalá que en la votación del pleno del Congreso se remedie el estropicio.

 

 

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