LAS DIOSAS INVISIBLES

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María Elena Cornejo

Periodista y Trotamundos

LAS DIOSAS INVISIBLES

A lo largo de la Historia el papel de las mujeres en las artes y en las ciencias ha sido escondido y menospreciado. Llámese Marie Curie, Germaine Dulac, Alma Mahler, Camille Claudel o Hedy Lamarr. En todos los campos. Obviamente ni la arqueología y la historia escapan a esta constante.

 

Maritza Villavicencio, historiadora, museógrafa, fitomántica y feminista va mucho más allá. Llega hasta la Prehistoria para ubicar la punta del ovillo desde donde se construye un lenguaje masculino y patriarcal. Apoyada en estudios e investigaciones varias dice, por ejemplo, que el 75% de las huellas encontradas en cuevas rupestres de Francia y España corresponden a mujeres, no a varones, como la historia oficial sostuvo durante siglos. O que se obvió adrede el abanico de posibilidades que ofrece el mundo vegetal (femenino) considerándolo ‘actividad secundaria’ para valorar la caza mayor generalmente liderada por hombres adultos jóvenes, designándola como ‘alimentación principal’. Menospreciando además que todas las fuentes capaces de crear vida o sustentarla (alumbrar, amamantar, criar, curar, enseñar) estaban asociadas a las hembras/mujeres por lo que el cuerpo fue sacralizado. Ahí radicó su poder.

En el libro “Mujer. Poder y alimentación en el Antiguo Perú” publicado con el sello del Fondo Editorial de la Universidad San Martín de Porras, Maritza redescubre el papel de nuestras antepasadas remotas, reivindica su empoderamiento social y propone reformular el conocimiento de nuestra trayectoria cultural, entendiendo que ellas fueron gobernantas pero también diosas. El panteón religioso del antiguo Perú fue pródigo en deidades femeninas nutricias, creadoras de vida y guardianas del fuego, cuyas testimonios permanecen encubiertos en las centenares de huacas que hay a lo largo del país.

“Los alimentos, la alimentación y sus utensilios han sido tratados como un medio, no como un fin. Excepcionalmente se han efectuado estudios sobre la cocina y los sistemas culinarios (sin referirse a) las operadoras tradicionales de la transformación de los alimentos para su consumo: las cocineras son invisibles en la historia del Perú”, afirma la historiadora.

Nombres como la Señora de Cao, la de San José de Moro, la Gran Señora de los Bosques de Pómac, la sacerdotisa de Chornancap, las diosas de Las Balsas en Túcume, la Dama de la Máscara der Huaca Pucllana, la Dama de los Quipus, la de los Cabellos Largos de Huallamarca, la de Los Batanes en Huaca San Miguel y varias decenas más forman parte de una historia escondida y marginal que debemos conocer.

Por lo pronto la autora propone recorrer La Ruta de las Diosas Ñamca, entre Lima y Huarmey cuyas hazañas fueron recogidas en el “Manuscrito de Huarochirí”. El futuro exige también un ajuste con la Prehistoria o quizás una suerte de Mundo Tlön imaginado por Borges pero con una mirada femenina, más equilibrada.

CODA. Después del cierre de esta edición se conocerá el ránking de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica en el que participan 21 países de la región. Doy por descontado que la invisibilidad de las cocineras latinoamericanas continuará.

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