TAIPEI: LA ISLA DE LAS SORPRESAS

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María Elena Cornejo

Periodista y Trotamundos

TAIPEI: LA ISLA DE LAS SORPRESAS

Artículo publicado en la revista Integración No. 044

Abajo la versión en word y una Coda impresionante.

 

Comer en la calle es parte de la cultura taiwanesa. El Food Street encuentra aquí su más completo y variado desarrollo. Por donde uno vaya siempre encontrará mercadillos, puestos de comida o restaurantes repletos de gente. Los mercados nocturnos son parte del alma de Taipéi. Hay más de cien en una ciudad donde viven menos de tres millones de personas, el 80% es taoísta o budista lo que explica de alguna manera la amplísima oferta vegetariana.

El Mercado Nocturno de Shilin es el más antiguo, el más grande y el más popular. Se creó en 1910 y se remodeló cien años después. Tiene tres pisos con aire acondicionado y un enorme sótano que sirve de cochera.

Cada tarde después de las 5 los vendedores ambulantes empiezan a montar los stand que permanecerán abiertos hasta pasada la medianoche. Son más de 500 puestos callejeros donde venden desde aperitivos y comidas hasta ropa y artefactos electrónicos.

En medio del bullicio y las luces de los fluorescentes hay una cierta calma que permite el tránsito sin pensar en robos o asaltos. No existen. Las calles son limpias y los puestos lucen impecables. Los precios son muy razonables y uno puede saciarse por diez dólares.

Venden tortillas con ostras gigantes o con huevas de pescado y camarón, costillas ahumadas, bollos al vapor, dim sum y albóndigas de carne de cerdo. Haga cola en los puestos que ofrecen té con leche y burbujas (burbujas que en realidad son unas pepas suaves y elásticas hechas con tapioca y azúcar negra) o té con leche y huevos de rana (que tampoco lleva huevos ni menos ranas sino una semillas de albahaca verdosas). Las sopas, siempre sopas, son las reinas de las ollas humeantes hechas con bolas de pescado, algas, fideos, setas o coles. Tienen una suerte de tamal hecho con arroz glutinoso relleno con cerdo, maní y shitake y envuelto en hojas de bambú, se llama zongzi y es una de las maravillas de la cocina taiwanesa. También hay dulces como los pasteles de sol: capas de hojaldre rellenas con frejol rojo, las bolas de leche frita ensartadas en un palo como anticucho, y tomatitos cherry bañados en caramelo. Las frutas frescas son jugosas y sabrosas. Abunda el melón, la papaya, el kiwi, la sandía, las fresas, la guayaba, el mango y un largo etcétera. Se exhiben en puestos decorados artísticamente con figuras de hielo.

 

Pero no solo del Food Street vive Taiwán. La isla tiene varios restaurantes con estrellas Michelin y tres de ellos figuran en la lista de los 50 Best Restaurants de Asia.

Le Moût situado en el Museo Nacional de Arte en Taichung está dirigido por la joven cocinera Lanshu Chen, premiada con el Veuve Clicquot como la Mejor Chef Mujer de Asia en el 2014. Formada en Francia y entrenada por Thomas Keller en el mítico restaurant The French Laundry, Lanshu abrió su restaurante en el 2008 proponiendo una delicada fusión franco-taiwanesa apreciada por los foodies del mundo. Ella la llama “cuisine de terroir”. Es un local elegante decorado en tonos tierra con arañas de cristal y muebles forrados en terciopelo. Su cocina está a tono en elegancia y delicadeza.

Otros restaurantes interesantes son Mume de fusión europea, su menú se divide en “más pequeño, más grande y dulces” y Raw también de fusión europea. La particularidad es que no tiene una Carta de platos sino de ingredientes.

Otro restaurante emblemático es el Din Tai Fung coronado con una estrella Michelin y especializado en dumplings. Se ubica en el Taipei 101 enorme edificio de 106 pisos que alguna vez ostentó el récord de ser el más alto del mundo, capaz de soportar un terremoto de 8 grados en la escala Richter sin soponcios. Por ello Discovery Channel lo consideró una de las siete maravillas de la ingeniería. Dentro del edificio y alrededores se ubican todas las tienda de marca más famosas del mundo.

Nuestro guía Tomas Liang nos indicó que la visita al Grand Hotel era obligatoria. No se equivocó. Es un palacete estilo chino ubicado en lo alto de una colina con una vista espectacular a la ciudad. Fue construido hace 70 años por sugerencia de Soong Mei-ling, esposa de Chiang Kai-shek, con la intención de impactar a los huéspedes extranjeros con una excéntrica arquitectura pensada para promover la cultura china.

Pero las sorpresas no acaban. Uno de los restaurantes más sui géneris del mundo está acá. Se llama Modern Toilet y recrea un baño con inodoros, urinarios, lavabos y hasta papel higiénico a modo de servilletas. Yo no fui, pero si quiere conocer los detalles vaya a esta página http://www.ghumana.es/el-restaurante-inodoro

CODA

TAIPEI EN EL AÑO 3000

La torre Tao Zhu Yin Yuan es tan extravagante y futurista que permite situarnos en el siglo XXII sin ningún problema. Aún no está terminada, falta un mes todavía, pero su silueta se retuerce armoniosamente entre un complejo residencial que cambiará la cara, ya bastante moderna, de Taipei. Se empezó a construir en el 2013 en pleno centro de Taipei, obra del ‘arquibiotecto’ francés Vincent Callebaut quien busca crear una civilización ecológica capaz de combatir el calentamiento global.

Lo increíble es el diseño y la estructura. Tiene forma de una doble hélice, una suerte de ‘bosque urbano’ según su creador pero que realmente está inspirada en la cadena de ADN. Y allí, entre las paredes, el suelo, los techos y las ventanas se plantarán 23,000 árboles y arbustos que serán los encargados de absorber 130 toneladas anuales de dióxido de carbono y limpiar el ambiente.

El edificio de 21 pisos tendrá suelos de cristal, luz y ventilación natural. Al interior de la torre habrán plantas, piscinas, gimnasio y parqueos subterráneos en varios niveles. Para más inri, tendrá un sistema de reciclado de agua de lluvia, ascensores de bajo consumo eléctrico, paneles de energía solar y un sistema conel que se podrá ahorrar energía en función del clima.

 

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